Estaba sentado de espaldas a la puerta, todo lo que podia ver estaba frente a el, una mesa con una maquina de escribir y dos columnas de paginas blancas, unas con numeros, las otras vacias. Ya no recordaba como habia terminado ahí, quien lo habia confinado a su estado actual, se sentia más que miserable.No habia día ni noche para el, todo era una constante luz blanca suspendida del techo. Lo único que sabia era que tenia que llegar a un millon, esa era la única voz en su cabeza que le decia que hacer, que le daba un sentido a su vida.
Su tarea era escribir con la ayuda de la maquina, en palabras, desde el numero uno hasta un millon.
continuara
lunes, 28 de abril de 2008
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