La pregunta por el ser del ente, la manera en que el ente es, me hace pensar. No es una pregunta a la que se pueda responder, nunca se detiene la pregunta, todo el tiempo es, el ente, yo, es, soy, preguntándome por la pregunta.
¿Vale realmente dedicarse a la pregunta o es una contingencia más en la vida? una muy interesante, pero a fin de cuentas una más, una dedicación que al final trae satisfacción y realización?
parece que ya no dicen nada las palabras.
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