Nuestro cuerpo, para Platón es un simple vehiculo para transportar a nuestras almas mientras estamos en el mundo mortal, imperfecto e incoherente. En ese espacio de tiempo, nuestras almas van aprendiendo y acercándose a la perfección, pero una vez que nuestro cuerpo deja de funcionar, nuestra alma es liberada y regresa al mundo de la perfección, de la verdad, el de las ideas, donde, por algún motivo no entendido por Platón, vuelven a regresar al mundo mortal, para continuar en su camino de aprendizaje.
Te lo puedes creer?

Disfrutando de la imperfección
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